Cuando la colaboración de las familias impulsa un proyecto educativo con sentido En nuestros colegios muchas veces hablamos de “comunidad educativa”, pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que significa realmente. Una comunidad no es solo un conjunto de personas que comparten un espacio; es un proyecto vivo construido entre todos: alumnos, docentes, …

Aportaciones voluntarias

Cuando la colaboración de las familias impulsa un proyecto educativo con sentido

En nuestros colegios muchas veces hablamos de “comunidad educativa”, pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que significa realmente. Una comunidad no es solo un conjunto de personas que comparten un espacio; es un proyecto vivo construido entre todos: alumnos, docentes, religiosas, personal no docente y, por supuesto, las familias.

Dentro de esa misión compartida, las aportaciones voluntarias se han convertido en un pilar fundamental para que nuestro proyecto siga creciendo y transformando la vida de nuestros alumnos.

Por qué las aportaciones voluntarias marcan una diferencia real

La financiación pública garantiza el funcionamiento básico del centro. La Administración está obligada a financiar adecuadamente a los centros acogidos al régimen de conciertos. Sin embargo, la cuantía del módulo de conciertos es totalmente insuficiente para cubrir los costes de impartición de las enseñanzas.

Quienes trabajamos en educación lo sabemos bien: para ofrecer una formación verdaderamente integral —humana, académica, creativa, social, emocional y espiritual— necesitamos recursos que permitan innovar, mejorar y acompañar a cada alumno en su desarrollo. Nuestro día a día va mucho más allá de lo estrictamente esencial.

Gracias a la colaboración de las familias que deciden participar con sus aportaciones voluntarias, podemos:

  1. Mantener proyectos educativos de alto valor añadido: Programas de innovación pedagógica, aprendizaje cooperativo, talleres artísticos, proyectos interdisciplinares, huerto escolar… Actividades que no siempre pueden cubrirse solo con la financiación pública, pero que son esenciales para que nuestros alumnos aprendan de forma activa y significativa.
  2. Cuidar los espacios donde los niños crecen: Las mejoras en aulas, patios, salas de lectura, laboratorios o entornos digitales se sostienen en buena medida gracias a estas aportaciones. Cuando un alumno entra en un espacio bonito, limpio, funcional y acogedor, aprende mejor y se siente más seguro.
  3. Facilitar una educación inclusiva y personalizada: Refuerzos, atención individualizada, programas de acompañamiento emocional o iniciativas de orientación… Muchos de estos apoyos solo son posibles porque las aportaciones voluntarias permiten dotar estos programas de estabilidad y continuidad.
  4. Apostar por valores: solidaridad, excelencia y compromiso: Un centro educativo es el reflejo de las personas que lo forman. Las familias que colaboran con estas aportaciones no solo están apoyando un presupuesto: están respaldando un modelo educativo que apuesta por formar ciudadanos responsables, críticos, creativos y comprometidos.

Un acto voluntario que construye comunidad

Aportaciones voluntarias

A veces puede parecer que estas aportaciones son un trámite más; sin embargo, para quienes trabajamos en el colegio, son un recordatorio precioso de que no estamos solos. De que las familias confían en el proyecto y quieren formar parte activa de él.

Esa confianza nos impulsa a seguir mejorando, evaluándonos, innovando y poniendo lo mejor de nosotros en cada clase, en cada tutoría y en cada proyecto.

Cada euro aportado voluntariamente se traduce en experiencias, oportunidades y aprendizajes que acompañan a nuestros alumnos durante toda su vida.

Gracias por creer en nuestro proyecto

Aportaciones voluntarias

A quienes colaboráis con vuestras aportaciones voluntarias: GRACIAS.

Gracias por ayudarnos a que el colegio siga siendo un lugar donde los niños no solo aprenden Matemáticas, Lengua o Ciencias, sino donde también descubren quiénes son, qué pueden llegar a ser y cómo pueden transformar el mundo que les rodea.

Entre todos —familias, alumnos y educadores— estamos construyendo una escuela que deja huella, una escuela que acompaña a los niños a convertirse en adultos capaces, solidarios y comprometidos.

Marco legal y beneficios fiscales de las aportaciones voluntarias

Las aportaciones voluntarias que realizan las familias tienen la consideración de donativos, y su tratamiento fiscal está regulado por el artículo 68.3 de la Ley 35/2006 del IRPF y por la Ley 49/2002, que establece el régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos al mecenazgo.


Esto significa que, las familias pueden deducir en su declaración de la renta un porcentaje importante de lo aportado: el 80 % para los primeros 150 € y 35% para el resto. En caso de fidelidad como donantes, deducción del 40%.


En la práctica, muchas familias descubren que gran parte de su aportación les es devuelta en forma de deducción, lo que convierte este gesto voluntario en una forma muy eficiente de apoyar el proyecto educativo del centro.