Una celebración que reunió países, generaciones y corazones para dar gracias y seguir caminando con esperanza activa. Cuando la Providencia cambia los planes En 2021, la Congregación miraba con ilusión una celebración especial. Habíamos escuchado tantas veces a las hermanas que vivieron el centenario en 1996, que era inevitable soñar con un 125º aniversario vivido …
Una celebración que reunió países, generaciones y corazones para dar gracias y seguir caminando con esperanza activa.
Cuando la Providencia cambia los planes
En 2021, la Congregación miraba con ilusión una celebración especial. Habíamos escuchado tantas veces a las hermanas que vivieron el centenario en 1996, que era inevitable soñar con un 125º aniversario vivido en comunidad, con el mismo gozo. Sin embargo, la pandemia nos llevó por otro camino: el de la sencillez y la unidad a distancia, reunidas por medios digitales en torno a la tumba de nuestra querida Madre Fundadora, Teresa Rodón, en una acción de gracias profundamente sentida.
14 de febrero de 2026: volver al origen
Con esa misma convicción —“como siempre es justo y necesario dar gracias a Dios”— no quisimos dejar pasar una fecha decisiva para nuestra historia: el 14 de febrero de 2026, día en que se cumplieron exactamente 130 años de nuestra aprobación canónica en Astorga, otorgada por el entonces obispo diocesano, el Excmo. y Rvmo. Sr. D. Vicente Alonso y Salgado. En la Catedral de Astorga, a escasos metros de la casa que ocupó la primera comunidad, nos reunimos un nutrido grupo de religiosas venidas de diferentes puntos de España y de los tres países en los que hoy está presente la Congregación: España, Perú y Kenia, acompañadas por la Madre General y su consejo.
Una celebración con sabor a familia e Iglesia

La celebración fue también un abrazo de Iglesia y de pueblo. Nos acompañaron diversas autoridades y representantes de instituciones y entidades cercanas: el gerente territorial de Servicios Sociales de León y su familia, el alcalde de Astorga, concejales y exalcaldes, la directora de Cáritas Diocesana de Astorga y miembros de Cáritas de la UPA de Astorga, la presidenta de Manos Unidas, la junta directiva de la Adoración Nocturna de Astorga, la presidenta de la Asociación de Amigos de la Catedral, representantes de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer, el presidente de la CONFER Diocesana… Además, estuvieron presentes miembros del Equipo de Titularidad de la Congregación, residentes, familiares, trabajadores y colaboradores de nuestra residencia de Astorga, junto a muchos familiares de antiguos residentes y trabajadores, amigos y personas que caminan con nosotras desde hace años.
La Eucaristía, centro de la acción de gracias

La Eucaristía, corazón de nuestra acción de gracias, estuvo presidida por el Ilmo. Sr. D. F. Javier Gay Alkayn (Administrador Diocesano S.V.) y concelebrada por casi veinte sacerdotes de las diócesis de Astorga, Oviedo, Madrid y Ciudad Real. Fue una celebración intensa y orante, marcada por la gratitud y por la conciencia de que lo recibido no se guarda: se comparte. Porque el carisma que nos legó Madre Teresa es un tesoro vivo, que sigue sosteniendo cada comunidad y cada presencia donde la Congregación sirve con espíritu franciscano y corazón mariano.
La alegría que se convierte en encuentro
Tras la celebración, la alegría se hizo calle y encuentro. Un pasacalles, acompañado por el Grupo Folclórico Danzas de Maragatería, condujo a los asistentes desde la catedral hasta el seminario, donde compartimos un vino español en un ambiente entrañable de convivencia y reencuentro. Fue un final sencillo y festivo, lleno de rostros, historias y gratitud compartida: un signo hermoso de familia congregacional y de misión abierta a quienes desean sumar.
Gracias por lo vivido, esperanza por lo que viene
Que este 130 aniversario sea, ante todo, un “gracias” a Dios por habernos traído hasta aquí ; un “gracias” por la vida y la entrega de tantas hermanas; y un “gracias” a tantas personas que, desde distintos lugares, sostienen y acompañan nuestra misión. Con esperanza serena, miramos al futuro con deseo de seguir caminando juntas: cuidando la vida, sirviendo con humildad, y respondiendo con creatividad a los desafíos del presente, allí donde la necesidad nos llame y el Buen Consejo nos guíe.







