Unas fiestas llenas de fe, alegría y comunidad La Residencia de Ancianos San Miguel de Arévalo ha vivido unas semanas verdaderamente entrañables, marcadas por el espíritu de la Navidad cristiana, la convivencia y la gratitud por cada momento compartido. Han sido días en los que, unidos como una gran familia, hemos celebrado el nacimiento del …
Unas fiestas llenas de fe, alegría y comunidad
La Residencia de Ancianos San Miguel de Arévalo ha vivido unas semanas verdaderamente entrañables, marcadas por el espíritu de la Navidad cristiana, la convivencia y la gratitud por cada momento compartido. Han sido días en los que, unidos como una gran familia, hemos celebrado el nacimiento del Señor con actividades llenas de emoción, música y fraternidad.
22 de diciembre: un homenaje lleno de cariño

Comenzamos nuestras celebraciones recibiendo a los miembros de la Corporación Municipal, quienes entregaron una preciosa placa a nuestra querida residente Carmen, que este año ha cumplido 102 años. Fue un acto sencillo pero profundamente emotivo, en el que todos dimos gracias por su larga trayectoria y por poder tenerla entre nosotros.
24 de diciembre: la alegría de Papá Noel y el espíritu navideño
La mañana de Nochebuena estuvo llena de magia. Papá Noel visitó nuestra casa y compartimos bailes, villancicos y muchas risas. Las hermanas también se unieron a la fiesta, y una de ellas incluso se disfrazó, contagiando a todos con su alegría. Terminamos la jornada con una mesa festiva repleta de sidra, turrones y dulces, celebrando juntos la llegada del Niño Jesús.
25 de diciembre: un banquete para celebrar
El día de Navidad disfrutamos de un delicioso cóctel de mariscos y unas carrilleras exquisitas. Fueron dos días en los que el buen comer y la buena compañía nos recordaron que compartir la mesa también es una forma de celebrar la fe y disfrutar todos juntos.
27 de diciembre: música que une corazones
Un grupo musical de Arévalo nos regaló una tarde inolvidable. Sus voces y melodías nos animaron a bailar, y hasta los familiares se sumaron al ritmo. La música, como siempre, nos unió en un ambiente de alegría y amor.
31 de diciembre: despedimos el año con esperanza e ilusión
La tarde de Nochevieja celebramos nuestro tradicional cotillón, lleno de pelucas, sombreros y antifaces. Cantamos canciones de siempre y disfrutamos como niños. Por la noche degustamos un menú especial y tomamos las doce uvas y brindamos por un 2026 lleno de salud, paz y amor.
Deseos para el nuevo año
En las sesiones de terapia ocupacional elaboramos un mural lleno de deseos, donde cada residente plasmó sus peticiones y esperanzas para el año que comienza. Un gesto sencillo que nos recuerda que la fe y la ilusión siguen vivas en cada uno de nosotros.
5 de enero: la visita más esperada

La tarde previa al Día de Reyes recibimos a Sus Majestades en nuestra capilla, un lugar que siempre nos llena de paz. Llegaron acompañados de la Corporación Municipal, sus pajes y unos simpáticos muñecos de Disney. Nos entregaron caramelos y regalos. Los regalos son un bonito detalle que cada año nos llena de ilusión.
6 de enero: un cierre dulce y especial
El Día de Reyes disfrutamos de una comida especial para poner el broche final a unas fiestas llenas de luz, compañía y agradecimiento.
Concluimos unas fechas preciosas
Así despedimos una Navidad que nos ha recordado la importancia de la fe, la unión y la alegría compartida. En la Residencia San Miguel de Arévalo seguimos caminando juntos, agradeciendo cada día y confiando en que el Señor nos acompañe durante todo este nuevo año.







