El pasado viernes, el Colegio Buen Consejo de Madrid se llenó de vida para celebrar a San Francisco de Asís, una jornada que nos permitió detenernos, mirar lo que compartimos y recordar la importancia de seguir construyendo comunidad desde la fe, la alegría y el encuentro.
Una jornada de fe, encuentro y alegría compartida en el Colegio Buen Consejo de Madrid
El pasado viernes, el Colegio Buen Consejo de Madrid se llenó de vida para celebrar a San Francisco de Asís, una jornada que nos permitió detenernos, mirar lo que compartimos y recordar la importancia de seguir construyendo comunidad desde la fe, la alegría y el encuentro.

La celebración comenzó con la Eucaristía, momento central de la jornada. En ella quisimos presentar ante Dios no solo el pan y el vino, sino también algunos símbolos que nos ayudan a expresar el camino que estamos viviendo este curso. Las huellas, las mariposas y las flores acompañaron nuestras ofrendas como expresión de nuestro deseo de aprender, transformar y dejar huella.
Las huellas nos recuerdan que cada persona deja una marca en quienes caminan a su lado; las mariposas, que toda transformación lleva consigo un proceso; y las flores, que aquello que cuidamos con amor puede crecer y florecer.

Mientras se celebraba la Eucaristía, los más pequeños del Colegio vivieron también este día desde sus aulas, acercándose a la figura de San Francisco a través de la creatividad y pintando diferentes dibujos del santo. Una manera sencilla y cercana de descubrir que la celebración de nuestro patrón puede vivirse a cualquier edad.
Una tarde para encontrarnos y celebrar juntos
La celebración continuó por la tarde con una fiesta en el Colegio. A partir de las 17:00 horas, las puertas se abrieron para que las familias pudieran compartir con alumnado, profesorado y demás miembros de la comunidad educativa una tarde de convivencia y alegría.

Castillos hinchables, puestos de comida y un mercadillo llenaron el Colegio de ambiente festivo. El mercadillo, además, tuvo un bonito componente de colaboración, ya que los fondos recaudados se destinarán a contribuir a los viajes de fin de curso de 6.º de Primaria y 1.º de Bachillerato.
Fue una tarde para disfrutar juntos, para encontrarnos más allá de las aulas y para recordar que la comunidad educativa se construye cuando cada persona aporta lo que es y lo que tiene.
Celebrar a San Francisco es también volver a nuestra raíz y recordar una forma de vivir basada en la sencillez, la fraternidad, el cuidado y el amor a los demás. Y, en este curso, hacerlo bajo nuestro lema «aprende, transforma y deja huella» nos invita a seguir caminando juntos, dejando en nuestro entorno huellas que hablen de esperanza, de servicio y de vida compartida.
Gracias a todas las personas que hicieron posible esta jornada y a las familias que se sumaron a la celebración. Seguimos caminando juntos, aprendiendo, transformándonos y dejando huella.







