Con la llegada del otoño, en la Residencia de San Miguel de Arévalo hemos comenzado una nueva etapa cargada de actividades significativas, momentos compartidos y vivencias que fortalecen los lazos que nos unen como comunidad.
Huerto, paseo y despedidas.
Con la llegada del otoño, en la Residencia de San Miguel de Arévalo hemos comenzado una nueva etapa cargada de actividades significativas, momentos compartidos y vivencias que fortalecen los lazos que nos unen como comunidad. Continuamos trabajando cada día en la promoción del bienestar integral de nuestros residentes, fomentando su autonomía, participación social y recuperación funcional a través de diferentes programas terapéuticos y ocupacionales.
El huerto de la residencia: cultivando salud, recuerdos y bienestar

Uno de los talleres más especiales que desarrollamos en nuestro centro es el taller de huerto, una actividad que forma parte del Programa Ocupacional incluido dentro de los distintos programas de Terapia Ocupacional que se llevan a cabo en la residencia.
Este taller está dirigido por un monitor de la residencia, quien, junto a los residentes participantes, se encarga de todas las tareas relacionadas con el huerto: sembrar, cultivar, cuidar y recoger los frutos que la tierra nos ofrece. Además, contamos con numerosos árboles frutales que nos permiten disfrutar de productos tan apreciados como las peras, recogidas directamente por nuestros propios residentes. Más allá de los beneficios físicos que aporta esta actividad, favoreciendo la movilidad, la coordinación motora, la estimulación sensorial y el mantenimiento de capacidades funcionales, el huerto constituye también un importante recurso terapéutico y emocional. Para muchos de nuestros residentes supone un reencuentro con sus raíces y con experiencias muy significativas de su vida, ya que gran parte de ellos dedicaron años al trabajo agrícola o tuvieron huertos propios.
Cada jornada en el huerto se convierte así en un espacio de aprendizaje, convivencia y recuerdos, donde la naturaleza nos ayuda a cultivar también sonrisas, autoestima y bienestar.
Un paseo por Arévalo junto a nuestros familiares

Durante estas primeras semanas de otoño también hemos disfrutado de una entrañable salida por las calles de Arévalo, una actividad muy especial en la que invitamos a participar a los familiares de nuestros residentes.
La jornada contó con la presencia de residentes, familiares, hermanas de la comunidad y profesionales de la residencia, compartiendo todos juntos un día lleno de cercanía y alegría. Comenzamos la mañana disfrutando de un agradable café, o de aquello que más nos apetecía, en un establecimiento de la localidad que preparó con gran cariño nuestra visita.
Posteriormente nos dirigimos a la iglesia donde se encuentra la Virgen de las Angustias, una imagen que despierta una profunda devoción entre muchos de nosotros. Allí vivimos un momento especialmente emotivo, pudiendo rezar juntos y compartir un espacio de recogimiento y espiritualidad. La emoción se hizo aún más presente cuando todos unimos nuestras voces para cantar el hermoso himno dedicado a la Virgen, una melodía que forma parte de nuestros recuerdos y de nuestras tradiciones más queridas.
Estas actividades comunitarias favorecen la participación social, fortalecen los vínculos afectivos y contribuyen al bienestar emocional de nuestros residentes, aspectos fundamentales para una atención centrada en la persona.
Fue, sin duda, un precioso día en el que compartimos tiempo, compañía y sentimientos que permanecerán en nuestra memoria.
Despedida de Sor Encarna y bienvenida a nuestra nueva Superiora

El miércoles 7 de octubre vivimos otro momento muy significativo para toda la familia de la residencia. Celebramos un sencillo pero emotivo homenaje de despedida a quien ha sido nuestra Superiora desde el año 2017, Sor Encarna, queinicia una nueva etapa en Astorga, al mismo tiempo que dábamos la bienvenida a la nueva Superiora de nuestra comunidad, Sor Águeda.
Durante estos años, Sor Encarna ha dejado una huella imborrable en nuestro centro gracias a su dedicación, entrega y cercanía. Su compromiso con los residentes, las familias, las hermanas y los profesionales ha contribuido a construir un entorno lleno de humanidad, cuidado y cariño.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento por todo el trabajo realizado y por el afecto que siempre ha mostrado hacia cada una de las personas que forman parte de nuestra residencia. Le deseamos lo mejor en esta nueva etapa y le acompañamos con nuestro recuerdo, nuestro cariño y nuestras oraciones.
Al mismo tiempo, recibimos con enorme ilusión y los brazos abiertos a la nueva Superiora, deseando que encuentre en nuestra residencia un hogar donde seguir compartiendo su vocación de servicio y entrega.
Un hogar unido por el amor y la espiritualidad
Todos estos momentos reflejan lo que somos y lo que queremos seguir siendo: una gran familia donde cada persona es importante, donde se cuida tanto la salud física como el bienestar emocional y espiritual, y donde cada día se construyen nuevos recuerdos.
Porque nuestra Residencia de San Miguel de Arévalo es, ante todo, un hogar formado por personas a las que nos une el amor, la fraternidad, la cercanía y una profunda espiritualidad compartida.








