Entre la devoción institucional y el amor infinito de nuestras madres Nuestra institución educativa Nuestra Señora del Buen Consejo en Lima (Perú) se encuentra en una temporada de profunda gratitud. Con el orgullo de quien ha visto crecer a generaciones, celebramos nuestro 43.° Aniversario, una trayectoria marcada por la misión de formar mentes y corazones …
Entre la devoción institucional y el amor infinito de nuestras madres

Nuestra institución educativa Nuestra Señora del Buen Consejo en Lima (Perú) se encuentra en una temporada de profunda gratitud. Con el orgullo de quien ha visto crecer a generaciones, celebramos nuestro 43.° Aniversario, una trayectoria marcada por la misión de formar mentes y corazones a través del amor.
La festividad central fue un despliegue de identidad y fe. Tras una semana vibrante donde la creatividad brilló con la torta de material reciclable, los coloridos murales y la armonía del concurso de canto mariano, el distrito de Breña se rindió ante nuestra fe. Nuestra Sagrada Imagen recorrió las calles en una procesión solemne, derramando su bendición sobre estudiantes, docentes y padres de familia, quienes acompañaron el recorrido en un ambiente de unidad inquebrantable.


En fechas muy cercanas a este hito institucional, la alegría se renovó para rendir tributo al ser más especial: Mamá. En una celebración independiente pero cargada de la misma energía positiva, nuestros niños vibraron de emoción al preparar sorpresas llenas de ingenio. Fue conmovedor ver el esmero con el que elaboraron sus proyectos, demostrando que no hay mejor motor para la creatividad que el afecto por sus Mamitas. Desde presentaciones artísticas hasta interesantes detalles hechos a mano, cada gesto fue un «gracias» por el apoyo incondicional que brindan a nuestra familia educativa.

Aunque se trataron de eventos distintos, ambos compartieron el mismo espíritu: la gratitud y la formación en valores. Hoy, al mirar atrás estos 43 años y ver el brillo en los ojos de nuestros estudiantes junto a sus madres, reafirmamos que educar es, ante todo, un acto de amor. ¡Feliz aniversario y un eterno reconocimiento a nuestras valientes madres del Buen Consejo!







