Un nuevo curso para aprender, transformar y dejar huella Con ilusión y esperanza comenzamos el curso 2026-2027. Un nuevo tiempo se abre ante nosotros, lleno de posibilidades para crecer, compartir, servir y seguir construyendo juntos la misión de las Franciscanas del Buen Consejo. Desde el Equipo de Titularidad queremos dar una cordial bienvenida a todas …
Un nuevo curso para aprender, transformar y dejar huella
Con ilusión y esperanza comenzamos el curso 2026-2027. Un nuevo tiempo se abre ante nosotros, lleno de posibilidades para crecer, compartir, servir y seguir construyendo juntos la misión de las Franciscanas del Buen Consejo.
Desde el Equipo de Titularidad queremos dar una cordial bienvenida a todas las personas que forman parte de nuestros centros educativos y asistenciales: religiosas, equipos directivos, docentes, personal de administración y servicios, profesionales de la atención y el cuidado, agentes de pastoral, alumnado, universitarios, residentes, familias, colaboradores y voluntarios. Cada persona, desde su responsabilidad y vocación, hace posible que nuestros centros sean lugares de acogida, aprendizaje, acompañamiento y vida.
Iniciar un nuevo curso supone renovar el compromiso con una misión que hemos recibido y que estamos llamados a encarnar cada día con fidelidad creativa. Una misión que hunde sus raíces en el Evangelio, se inspira en la sencillez y la fraternidad de san Francisco de Asís y mantiene vivo el legado de nuestra fundadora, Madre Teresa Rodón Asencio.
Este año caminaremos unidos bajo el lema «Aprende, transforma y deja huella». No se trata solamente de una frase que nos acompañará durante el curso. Es una invitación a revisar nuestra manera de aprender, relacionarnos, trabajar y servir; una hoja de ruta que expresa lo que queremos vivir en nuestros colegios, en la residencia universitaria y en las residencias de mayores.
Aprende
Aprender es mucho más que adquirir conocimientos:
- Abrir la mente y el corazón.
- Escuchar
- Preguntar y
- Dejarnos interpelar por la realidad y por las personas que encontramos en el camino.
Aprendemos en el aula y en el estudio, pero también en la convivencia, en la experiencia compartida, en el cuidado cotidiano, en la oración y en el servicio. Todos tenemos algo que enseñar y mucho que recibir de los demás.
Transforma
El verdadero aprendizaje nunca nos deja igual. Cambia nuestra mirada y nos impulsa a comprometernos con aquello que podemos mejorar. Transformamos cuando:
- Cuidamos las relaciones
- Trabajamos por la paz
- Acogemos a quien se siente solo
- Acompañamos a las personas más vulnerables
- Ponemos nuestros talentos al servicio del bien común.
Cada uno de nuestros centros está llamado a ser un espacio desde el que construir una sociedad más justa, fraterna y humana.
Deja huella
Dejar huella no consiste en buscar reconocimiento ni en realizar acciones extraordinarias. Consiste en
- Pasar por la vida haciendo el bien.
- Una palabra amable.
- Una escucha atenta
- Una clase preparada con dedicación
- Una sonrisa
- Un gesto de reconciliación
- Una visita
- Una oración compartida
- Un cuidado realizado con ternura
Son esas pequeñas cosas que pueden dejar una huella profunda en otra persona. Son esos gestos sencillos los que hacen visible el amor de Dios y dan verdadero sentido a nuestra misión.
¿A qué nos invita este lema?
En nuestros centros educativos, este lema nos invita a aprender sirviendo y a servir aprendiendo, conectando los conocimientos con las necesidades reales de nuestro entorno. En la residencia universitaria, anima a unir estudio, convivencia, fe, vocación y compromiso social. En las residencias de mayores, nos ayuda a reconocer y agradecer la sabiduría, la historia y la valiosa huella que cada residente ha dejado y continúa dejando en su familia y en la comunidad.
Deseamos que durante este curso cada persona se sienta acogida, valorada y acompañada; que sepamos caminar juntos, cuidarnos mutuamente y descubrir todo el bien que podemos sembrar desde nuestras responsabilidades cotidianas. Que nuestros centros sean verdaderos hogares de fraternidad, espacios donde se cultive la interioridad, se promueva la justicia y se mantenga siempre a la persona en el centro.
Que el Señor nos conceda un curso fecundo y nos enseñe a mirar como Jesús, a vivir con la sencillez y la alegría de san Francisco y a continuar haciendo realidad el sueño de Madre Teresa Rodón: transformar vidas por medio de la educación, el cuidado y el amor.
A todos, gracias por vuestra entrega y por renovar un año más el compromiso con esta misión compartida.
¡Bienvenidos al curso 2026-2027! Aprendamos, transformemos y dejemos juntos huellas de Paz y Bien.







