Mirada final antes de la pausa Hoy ponemos punto y seguido a las publicaciones que realizamos desde la residencia San Francisco de Asís, pero antes de hacer una pausa hasta septiembre, sentimos la necesidad de detenernos, respirar hondo y mirar con gratitud todo lo vivido durante este tiempo en esta casa franciscana. No sería justo …
Mirada final antes de la pausa
Hoy ponemos punto y seguido a las publicaciones que realizamos desde la residencia San Francisco de Asís, pero antes de hacer una pausa hasta septiembre, sentimos la necesidad de detenernos, respirar hondo y mirar con gratitud todo lo vivido durante este tiempo en esta casa franciscana.
No sería justo cerrar esta etapa sin reconocer, con toda la fuerza que merece, la labor inmensa de cada una de las personas que formáis parte de la residencia San Francisco de Asís.
Porque aquí, cada gesto cuenta. Cada tarea sostiene. Cada persona importa.
Un gracias que nace del corazón
A recepción
Primera sonrisa que acoge y última mirada que despide, gracias por ser ese puente cálido entre las familias y la casa.
Al equipo de limpieza
Gracias por convertir cada rincón en un espacio digno y lleno de respeto, garantizando que todo siga cuidado incluso cuando nadie lo ve.
A mantenimiento
Gracias por resolver lo urgente, lo visible e invisible, garantizando que todo funcione.

A nuestro personal de cocina
Gracias por elaborar con mimo esos alimentos que reciben con cariño nuestros residentes.
Al equipo médico y de enfermería
Gracias por la profesionalidad, la vigilancia constante y la ternura que cura más que cualquier medicación.
A nuestro fisioterapeuta y a terapia ocupacional
Gracias por acompañar cada avance, cada pequeño logro, cada paso que devuelve autonomía y esperanza.
A nuestras gerocultoras
Columna vertebral de esta casa, nuestras manos, ojos y corazón en el día a día, gracias por vuestra entrega, por la paciencia infinita y por el cariño que dais incluso en los días más difíciles.
Sabemos la carga que soportáis, la responsabilidad que asumís y el amor que ponéis en cada cuidado. Aunque a veces no lo sepamos expresar, aunque no lo digamos lo suficiente, la dirección os ve, os valora y os agradece profundamente. Sois esenciales.
Y por supuesto, a la dirección
Gracias por sostener, guiar, escuchar, corregir, acompañar y velar por el bienestar de todos nosotros, residentes y trabajadores, para que esta casa siga siendo hogar.
En todos vosotros vemos reflejado el espíritu de San Francisco de Asís, que nos invita a servir con humildad, a cuidar con alegría y a caminar juntos como hermanos. Porque aquí más que compañeros, somos comunidad. Y el compañerismo no es un detalle: es la base que mantiene vivo el buen ambiente, la confianza y la fuerza para afrontar las dificultades del día a día y seguir adelante.

Tiempo para agradecer, tiempo para reflexionar
Este es un buen momento para agradecer, pero también para reflexionar. Para mirarnos por dentro. Para reconocer lo que hacemos bien, para mejorar lo que aún podemos hacer mejor, para corregir errores sin miedo y para recordar que nuestros residentes y sus familias merecen siempre lo mejor de nosotros.
Ellos han depositado en nuestras manos lo más valioso que tienen: a quienes aman. Y esta casa franciscana debe estar a la altura de esa confianza.
A quienes colaboran desde fuera
Desde el área de comunicación quiero agradecer también a quienes, sin estar físicamente en la residencia, colaboran para que avancemos, crezcamos y demos visibilidad a la labor que realizamos para mostrar al mundo quiénes somos.
Gracias por vuestra disponibilidad, por hacer las cosas sencillas y por sumar siempre.
Mirando hacia la próxima temporada
Que la próxima temporada sea, al menos, tan buena como esta. Y si es posible aún mejor. Que nos encuentre renovados, unidos y dispuestos a seguir construyendo, juntos, este hogar.
Sigamos adelante con ilusión, con humildad y con ese espíritu franciscano que nos invita a “HACER BIEN EL BIEN”.







