Hay semanas que se viven de una manera especial en el colegio Buen Consejo de Icod: el ambiente cambia, las risas se multiplican y cada rincón se llena de vida. Así, hemos disfrutado en nuestro centro de la XXXIII Semana Cultural Deportiva, una de nuestras tradiciones más esperadas por toda la comunidad educativa. Durante estos …

Semana Cultural Deportiva

Hay semanas que se viven de una manera especial en el colegio Buen Consejo de Icod: el ambiente cambia, las risas se multiplican y cada rincón se llena de vida. Así, hemos disfrutado en nuestro centro de la XXXIII Semana Cultural Deportiva, una de nuestras tradiciones más esperadas por toda la comunidad educativa.

Durante estos días, alumnado, familias y profesorado hemos compartido momentos únicos en los que el deporte, los juegos y la creatividad han sido los grandes protagonistas. Ha sido una semana intensa, repleta de actividades en las que todos han podido participar y disfrutar.

El deporte ha tenido un papel fundamental, con competiciones de tenis de mesa, fútbol, baloncesto, relevos o brilé, donde la emoción y las ganas de superarse han estado presentes en cada partido; pero, también ha habido espacio para el ingenio y la diversión con actividades como el Breakout o los juegos de habilidad, que han puesto a prueba la destreza y el trabajo en equipo.

Además, los concursos de tiros de triples, redacción, cuentos y dibujo han permitido que nuestro alumnado mostrara su creatividad y talento en diferentes ámbitos, haciendo de esta semana una experiencia completa y enriquecedora.

Competir para compartir

Aunque la competitividad ha estado presente, en todo momento hemos querido destacar lo verdaderamente importante: la participación, el respeto y la deportividad; pues, en nuestro colegio creemos que ganar no es lo esencial, sino aprender, compartir y disfrutar del camino junto a los demás.

Semana Cultural Deportiva

Uno de los pilares fundamentales para que esta semana haya sido posible ha sido la implicación de la AMPA de nuestro centro, cuya colaboración y entusiasmo han sido clave en la organización y desarrollo de muchas de las actividades. Su participación es, sin duda, un ejemplo del valor de trabajar juntos como comunidad educativa.

Al final, lo que queda no son solo los resultados, sino los momentos compartidos, las sonrisas, el compañerismo y la alegría de haber vivido una experiencia que nos une y nos hace crecer.