Una Tarde para el Alma El pasado sábado 21 de marzo, nuestra residencia vivió una de esas tardes que se guardan en el corazón. Con motivo del Día de San José, también conocido como el Día del Padre, y aprovechando la llegada de la primavera, nos reunimos para celebrar la vida, la familia y la …
Una Tarde para el Alma
El pasado sábado 21 de marzo, nuestra residencia vivió una de esas tardes que se guardan en el corazón. Con motivo del Día de San José, también conocido como el Día del Padre, y aprovechando la llegada de la primavera, nos reunimos para celebrar la vida, la familia y la memoria compartida. Fue un encuentro sencillo, pero lleno de belleza, como todo lo que nace del espíritu franciscano que nos inspira.
La música que despierta recuerdos

Tuvimos el privilegio de contar con el grupo de folk Aire de Perales, muy querido en nuestra comarca. Su presencia no solo llenó el salón de música, sino también de emoción. Interpretaron canciones tradicionales y populares de nuestra tierra, melodías que muchos de nuestros residentes conocen desde siempre y que forman parte de su historia personal.
Para algunos, fue la oportunidad de cantar con fuerza canciones que llevan toda la vida acompañándolos. Para otros, especialmente aquellos cuya memoria está más frágil, la música actuó como un puente: un puente hacia momentos felices, hacia rostros queridos, hacia vivencias que parecían dormidas pero que, al sonar los primeros acordes, despertaron con una ternura inmensa.
Porque la música tiene ese don: acaricia la mente, pero sobre todo toca el alma.

Una tarde para compartir con los nuestros
Elegimos celebrar este encuentro en sábado para facilitar la asistencia de las familias, para que hijos, nietos, hermanos y amigos llenaran la sala, creando un ambiente cálido y festivo. Ver a nuestros residentes bailar, reír, emocionarse y sentirse acompañados fue, sin duda, el mejor regalo.
En cada mirada se percibía lo esencial: el valor de dedicar tiempo, de estar presentes, de ofrecer amor sin prisas. Porque cuidar no es solo atender el cuerpo o acompañar la mente; es también abrazar el corazón y alimentar el espíritu.
El legado de nuestra Madre Fundadora
Durante toda la celebración estuvo muy presente la esencia de nuestra madre fundadora, Teresa Rodón Asencio, cuyo carisma sigue guiando cada gesto y cada decisión en nuestra casa. Ella nos enseñó que la verdadera atención nace de la sencillez, la humildad y la cercanía; que cada persona es un tesoro; que el servicio es un acto de amor.
Y eso fue exactamente lo que vivimos: una tarde donde la fraternidad se hizo música, donde la alegría se compartió como un pan, donde la primavera no solo llegó al calendario, sino también a los corazones.
Gracias por hacerlo posible
Agradecemos profundamente a Aire de Perales, y sobre todo a Julián de Astorga Amiga y Solidaria, por su generosidad y su arte, a las familias por su presencia, y a nuestros residentes por enseñarnos cada día que la vida, cuando se vive con amor, siempre florece.
Que este espíritu de comunidad, de cuidado y de ternura siga acompañándonos durante toda la primavera… y mucho más allá.







